¿Cómo describirías tu estilo? ¿Qué lo hace único?
Diría que mi estilo es simple pero impactante. Paso mucho tiempo observando texturas, formas y colores en el día a día. Me encanta crear diseños que combinan flores y frutas. Encuentro fascinante descubrir las similitudes visuales entre frutas y plantas y componerlas de forma escultórica y armoniosa. Como mi trabajo nace de la observación cuidadosa y de ideas propias, con el tiempo se ha convertido en un estilo que es completamente mío.

¿Cómo construiste una marca reconocible?
Creo que construí una marca reconocible investigando y afinando mi propio estilo sin parar. Estudié diseño visual, con enfoque en branding, así que pienso en el simbolismo de forma natural. En cierto modo, cada una de mis piezas tiene su propio significado. Aunque suelo usar pocas flores, busco composiciones escultóricas, atrevidas y bellas. Creo que ese impacto visual es lo que se queda en la memoria de la gente, y eso es lo que ha hecho que mi trabajo se reconozca al instante.
«Cada material tiene su propio carácter, y mi papel como diseñadora es revelar ese carácter de una forma nueva y con sentido.»

¿Qué te gustaría que la gente se llevara después de tu taller?
Espero que quienes asisten a mi taller se vayan preguntándose: «¿cómo puedo crear otro tipo de belleza con flores?». Para mí, lo más importante es descubrir combinaciones inesperadas entre flores, plantas o frutas, combinaciones que quizás nadie había notado antes. Ese sentido de descubrimiento es lo que me mantiene inspirada para seguir trabajando con flores. También espero que aprendan a observar su entorno con más atención y a desarrollar una mirada propia. Creo que esa mirada es lo más importante para cualquier diseñador floral.

¿Qué crees que aportan espacios educativos como MADRID BLOOMS?
Para mí, lo más valioso es la oportunidad de conectar con estudiantes y con otros floristas. En mi trabajo diario paso la mayor parte del tiempo cumpliendo los encargos de mis clientes, así que suelo relacionarme con la gente desde lo comercial, sin mucho espacio para compartir con estudiantes u otros diseñadores. Eventos como MADRID BLOOMS crean ese espacio de encuentro, donde podemos intercambiar ideas y aprender unos de otros. Creo que esas oportunidades de conexión son el mayor valor de un lugar así.
¿Cuál fue el proyecto que lo cambió todo?
No hubo un proyecto que lo cambiara todo de golpe, mi carrera se ha construido con constancia. Hoy trabajo en casas de celebridades y clientes privados, ellos me dicen dónde quieren las flores y yo diseño composiciones que encajan con cada espacio. La confidencialidad es fundamental, así que no puedo mostrar la mayoría en público. Y ahora tengo estudiantes que quieren aprender mi forma de trabajar. Conocer a alumnos de distintos países me ha enseñado tanto como yo a ellos, cada taller me da nuevas perspectivas y me inspira a seguir creciendo. Por eso insisto tanto en la constancia. Si creas con sinceridad y fiel a tu estilo, todo lo demás llega solo, con el tiempo.

¿Dónde encuentras inspiración para tu trabajo?
Encuentro inspiración en lo cotidiano. Paso buena parte de mi tiempo simplemente observando el mundo a mi alrededor. Los colores de un plato bonito, la moda, la arquitectura o la belleza de la naturaleza pueden convertirse en fuente de inspiración. Por eso siempre digo a mis alumnos que miren, escuchen y vivan de verdad lo que los rodea. La inspiración no está lejos, nace de lo bien que observas tu entorno cada día y de cómo transformas esas observaciones en tu propio trabajo. Creo que eso es lo que hace único el trabajo de un diseñador.
¿Cómo influye Seúl en tu estilo creativo?
Seúl es una ciudad acelerada y en constante cambio, y eso me inspira a crear diseños que encajen con la vida urbana actual. Creo que por eso mi trabajo se ha vuelto simple pero, a la vez, atrevido e impactante. Además, estudié diseño visual en la carrera, el máster y el doctorado, especializándome en branding, y buena parte de mi estilo creativo viene de ahí, mi capacidad para crear composiciones escultóricas y equilibradas se forjó en esa formación.
¿Cuál fue un proyecto reciente que realmente te marcó?
Una de mis experiencias más significativas ha sido conocer estudiantes en mis talleres internacionales. En el día a día diseño a partir del encargo de un cliente, los talleres son distintos, ahí intercambio ideas con los alumnos, descubrimos juntos nuevas perspectivas y creo por el simple placer de hacerlo. Esos momentos me recuerdan por qué me enamoré de las flores. Por eso ir a MADRID BLOOMS no es solo enseñar, es aprender, inspirarme, conectar con otros diseñadores y seguir creciendo como artista. La mejor educación ocurre cuando aprendemos unos de otros.

¿Qué papel juegan los materiales que usas en tu trabajo?
Para mí los materiales son más que elementos decorativos, son un lenguaje para expresar ideas. No elijo las flores solo porque sean bonitas, me interesa su forma, su textura, su color y cómo se relacionan con otros materiales. Por eso combino tanto flores con frutas o plantas. Disfruto descubriendo armonías inesperadas entre ellos y convirtiendo lo cotidiano en algo que nadie había visto antes. Creo que cada material tiene su propio carácter, y mi trabajo como diseñadora es revelarlo de una forma nueva y con sentido.
¿Qué prácticas sostenibles incorporas en tu trabajo diario?
La sostenibilidad la practico de forma sencilla, cada día. Uso kenzan en lugar de espuma floral siempre que puedo, me deja crear de forma natural y reducir residuos. También le doy una segunda vida a los materiales, incluso cuando las flores ya se han secado, las reutilizo en nuevas composiciones o proyectos educativos, en vez de tirarlas. Todo material conserva su belleza si lo miramos desde otra perspectiva. Para mí, la sostenibilidad no es solo cuidar el medioambiente, es respetar la vida de cada flor y aprovechar al máximo lo que nos da la naturaleza.
Cuando la gente ve tu trabajo, ¿qué esperas que sienta?
Espero que la gente no se limite a mirar mi trabajo y pensar «qué bonito». Espero que los invite a ver lo familiar de otra manera. Quiero que piensen: «nunca imaginé que las flores y las frutas pudieran combinarse así», o «algo tan sencillo puede volverse tan hermoso». Para mí, crear arte floral no es solo hacer composiciones bonitas, es cambiar la forma en que la gente ve el mundo a su alrededor. Si mi trabajo inspira a alguien a mirar las flores, las plantas o incluso los objetos cotidianos con otros ojos, siento que he logrado lo que quería.